Los mercados de materias primas cerraron la semana con tendencias mixtas: mientras el oro y el cobre mantuvieron su ascenso respaldados por las expectativas de una Reserva Federal más flexible, el petróleo cayó presionado por las dudas sobre la demanda global de combustible.
El oro sigue en racha
El lingote alcanzó un nuevo máximo de 3,700 dólares por onza a mediados de semana y se dirige a su quinta ganancia semanal consecutiva. Desde agosto, acumula un avance cercano a los 400 dólares y en lo que va del año ha subido cerca de 39%.
La reciente decisión de la Reserva Federal de recortar las tasas de interés impulsó el apetito por activos refugio como el oro, al reducir el costo de oportunidad de mantenerlos. Analistas de Commerzbank prevén que los precios puedan seguir al alza a largo plazo, ante posibles nuevos recortes de tasas en 2026. En el mercado de futuros, el contrato de oro de diciembre en COMEX cerró en 3,693.20 dólares por onza (+0,4%). La plata también avanzó un 1,2% hasta 42,64 dólares.
Cobre en ascenso
El cobre se benefició de la expectativa de que la Fed mantendrá un tono moderado en el mediano plazo. Este escenario favorece la inversión en metales industriales, al abaratar costos de financiamiento y mejorar las perspectivas de consumo.
El petróleo retrocede
En contraste, el petróleo cerró la semana en terreno bajista. El crudo de EE. UU. cayó tras conocerse un aumento mayor al esperado de 4 millones de barriles en las reservas de destilados, lo que reforzó las preocupaciones sobre un debilitamiento de la demanda.
A este factor se sumó un dólar más fuerte, que encarece las materias primas denominadas en esa moneda para compradores extranjeros, y datos económicos débiles en Estados Unidos, como la caída de la construcción de viviendas unifamiliares y señales de enfriamiento en el mercado laboral.
El mercado petrolero se mantiene así bajo presión, mientras el oro y el cobre confirman su papel como refugio y motor en un contexto de incertidumbre económica.

